miércoles, 11 de junio de 2008

“Una norma de la UE aboca a los músicos a usar tapones para proteger sus oídos”

Desde el pasado abril hay una nueva norma de la UE sobre el control de ruido en el trabajo. La establece que se ha de evitar un ruido más de 85-87 decibelios en el lugar de trabajo.

Esa normativa se debe aplicar también en el sector musical. Las obras sinfónicas de Strauss, por ejemplo, contienen momentos orquestrales con un nivel de decibelios por encima de los 130, lo que supera aun el nivel de ruido de un martillo neumático (= Presslufthammer).

Los músicos están sometidos a un riesgo cierto de sufrir daños o de la pérdida de audición. Ese problema es conocido desde hace algún tiempo, pero sólo algunos paises, como Gran Bretaña, han tomado medidas para mitigarlo (= mildern).

Colocar paneles de metacrilato (= Plexiglas) tras los músicos o solicitar a los directores que no pidan grandes dinámicas son posibles formas para reducir el problema, pero no son muy efectivas. El uso de tapones reductores de ruido parece más útil. Existen tapones de alta tecnología que reducen en 15 decibelios el nivel sonoro manteniendo todas las frecuencias, pero a un precio de más de 200 euros.

El Orquestra Simfonica de Barcelona (OBC) hice una prueba piloto con cinco músicos y su impresión es positiva. Aunque queda el problema, que a veces viene tras un forte un pianissimo que los músicos necesiten oír bien para tocar bien, pero con los tapones no será tan fácil.

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